El aumento del número de niños celíacos en
edad escolar es notable. Sin embargo, dicho aumento no ha ido parejo
con un mayor conocimiento de la enfermedad celíaca y de la
dieta sin gluten por parte ni de la sociedad, ni de la comunidad
educativa. Por ello, muchos padres se encuentran con un serio problema
a la hora de escolarizar a sus hijos y, especialmente, al hacer
uso de los comedores escolares.
Existen centros que ponen trabas a una normal incorporación
del niño celíaco al colegio. debido principalmente
a un desconocimiento de la situación y al temor de afrontar
problemas y nuevas responsabilidades.
Para afrontar estos problemas, por otra parte fácilmente
subsanables, es necesario que padres, profesores y alumnos
tengan una relación estrecha y que la información
fluya entre unos y otros para que el niño celíaco,
sujeto fundamental en este triangulo, no se sienta discriminado.
- Los profesores han de informar a los compañeros del
niño celíaco para crear un clima de solidaridad
y respeto de las diferencias, con el fin de conseguir su normal
integración en la clase como a cualquier otro niño
no celíaco.
Así en fiestas cumpleaños y excursiones, habrá
que tener presente la dieta del niño celíaco. Para
ello, se preparará la actividad de forma que el niño
tenga alimentos, caramelos, chucherías, etc., que pueda
tomar. También en la misma clase será aconsejable
disponer de productos para él a la hora de recibir premios
y organizar celebraciones.
En las excursiones y salidas a granjas escuelas, sería
aconsejable concertar un menú que todos puedan tomar. Éste
podría ser un buen momento para que el niño celíaco
compartiera la misma comida con sus compañeros.
Mediante actividades en el aula, como cuentos, historias, dibujos,
se podría explicar a todos los alumnos de la clase qué
es la enfermedad celíaca y asegurarse de que el niño
celíaco no se sienta o lo sientan "diferente".
Hay que explicar a los compañeros qué alimentos
no deben ofrecer al niño celíaco y porqué.
- Los profesores han de informar a los responsables de cocina
y, también, a la persona que va a preparar la comida diariamente,
así como a los cuidadores del comedor. Es necesario explicar,
detenidamente, el problema, sin abrumar con demasiada información.
Proporcionar unas pautas y/o un menú muy claros.
Proponer alternativas y dar soluciones.
El ofrecer una dieta sin gluten no es complicado si se
posee la información adecuada. No se trata de preparar
platos sin gluten como croquetas, empanadillas, carnes y pescados
rebozados y fritos con harinas sin gluten, sino ofrecer platos
alternativos como carnes y pescados a la plancha o cocinados
sin gluten.
Si por las razones que sean, no es posible ofrecer garantías,
el colegio debería facilitar al niño que lleve la
comida de casa y dar la posibilidad de calentarla en la cocina
y servírsela.
- Un consejo muy importante: no sentar nunca al niño
aparte y aislado por temor a que pueda ingerir un alimento
que no deba. Simplemente, las personas encargadas de cuidar el
comedor debarán vigilar un poco de cerca al niño
durante los primeros días y estar pendientes de su comportamiento
para conocer si es responsable de su dieta.
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