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La claves de nuestras defensas

La claves de nuestras defensas

Ya se empieza a constatar que en la proliferación de enfermedades todas crónicas, alérgicas como el asma extrínseco, la dermatitis, el estreñimiento, algunas migrañas, problemas reumáticos como la artritis, el cáncer y ciertas enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple, está implicado directamente el Sistema Inmune, aunque el origen exacto, en su mayor parte es desconocido.

Nuestro organismo posee millones de genes y en gran medida nuestra salud depende de que éstos se expresen o no en según en qué circunstancias, estando expuestos a que en sus reacciones acierte o se equivoque, y nosotros podemos contribuir a facilitarle esta labor. La clave principal está en evitar con nuestros hábitos la denominada “inmunidad Th2 hiperactivada”, que de seguir con los hábitos actuales, se estima estará presente nada menos que en la mitad de la población en el año 2.050. ¿Cómo prevenir entonces?

Aunque todos somos personas diferentes, es claro que la práctica de una “vida sana” mediante la nutrición óptima, evitar al máximo la exposición a agentes contaminantes y una adecuada actividad física, nos ayudará a todos, pero estos conceptos considerados ya básicos, comienzan a resultar cada vez más difíciles de llevar a cabo. Hoy en día no dejamos de maltratar nuestro Sistema Inmune, siendo conveniente saber que se concentra en un 70% en el intestino, la zona de paso del exterior al interior del organismo, que actúa evitando la incorporación de sustancias que pueden ser potencialmente tóxicas; ya lo dije con los test de intolerancia alimenticia a 500 ó 600 alimentos que proliferan y se están realizando hasta en los centros de belleza, entonces,…, ¿intolerancia alimenticia o una reacción del Sistema Inmune?

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Pues si tenemos en cuenta que nuestra dieta de hoy está basada en muchos productos irreconocibles por nuestros genes, que son los de nuestros predecesores, como los aditivos, conservantes, colorantes, edulcorantes, pesticidas, fritos, carnes a la brasa, cereales radiados y transgénicos, fast food, refrescos, alcohol, tabaco, polución, aguas cloradas, etc,,., más bien se evidencian reacciones equivocadas de nuestro Sistema Inmune. Sólo en un desayuno, tomamos polvos sometidos a altas temperaturas que desestabilizan las proteínas, mezclados con agua, a lo que llamamos leche de vaca. El Sistema Inmune ante esta situación debe identificar qué alimentos deja entrar y cuáles no, para proteger el organismo. Es evidente que se lo ponemos cada vez más difícil y normal que sea más habitual que se pueda equivocar. Como ejemplo concreto veamos que, el deterioro continuado del intestino puede favorecer el paso de macromoléculas derivadas de malos hábitos alimenticios, que incorporadas al torrente sanguíneo, extendiéndose, por su parecido, pueden ser confundidas con células articulares, bronquios o piel, generando un ataque de nuestras defensas en todo el organismo.

Como vemos, la salud intestinal es muy importante y se favorece además con una dieta ligeramente alcalina.